Sesión 2: los borradores en sucio

Narraciones construidas en cuarenta volátiles minutos de escritura; relatos cortos que rememoran fragmentos de vidas latinoamericanas durante el proceso de exilio; experiencias personales que, finalmente, en borradores sucios se despojaron de malezas y fueron encontrando claridad, orden, forma y estilo para ser contadas. Durante la lectura oral, espejos provenientes de diversos lugares reflejaron características comunes, tendiendo puentes y permitiendo la mutua identificación.

Al escuchar las palabras hiladas recordamos, por ejemplo, la tensión y desesperación que se viven en las salas frías de los consulados cuando se solicita una visa de la que cuelga algo más que la esperanza. Revivimos el sentimiento de la llegada a suelo extranjero y el enfrentar abusivos controles de seguridad que nos despojan en minutos hasta de la dignidad, bueno, sobre todo de la dignidad. Nos identificamos con la angustia de estar obligados a tomar una decisión vital en medio de la soledad y en un lugar extraño, foráneo, sin más. Afrontamos de pronto el arrepentimiento del viaje ante la primera visión del destino, quisimos rebobinar, volver. Y finalmente, recordamos la resignación de tener que dejar atrás el entorno, la familia, las costumbres, la comida, el paisaje propios, para huir a un lugar desconocido y salvar la vida, lo único de valor que siempre nos queda.

No importó la elección de las palabras, no nos detuvimos en complejos debates literarios ni teóricos. Nos concentramos en soltar los recuerdos, las manos y narrar, en tratar de apelar a imágenes interiores que alimentaran nuestros escritos, que dieran más fuerza a las realidades que nos rodean. Nos enfocamos en el compartir como punto de partida, para encontrarnos en el papel y escribirnos mejor.

María Ríos

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